Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

Abandonados



"Tocamos la noche con las manos
escurriéndonos la oscuridad entre los dedos,
sobándola como la piel de una oveja negra.

Nos hemos abandonado al desamor,
al desgano de vivir colectando horas en el vacío,
en los días que se dejan pasar y se vuelven a repetir,
intrascendentes, sin huellas,
ni sol, ni explosiones radiantes de claridad.

Nos hemos abandonado dolorosamente a la soledad,
sintiendo la necesidad del amor por debajo de las uñas,
el hueco de un sacabocados en el pecho,
el recuerdo y el ruido como dentro de un caracol
que ha vivido ya demasiado en una pecera de ciudad
y apenas si lleva el eco del mar en su laberinto de concha.

¿Cómo volver a recapturar el tiempo?

¿Interponerle el cuerpo fuerte del deseo y la angustia,
hacerlo retroceder acobardado
por nuestra inquebrantable decisión?

Pero... quién sabe si podremos recapturar el momento
que perdimos.

Nadie puede predecir el pasado
cuando ya quizás no somos los mismos,
cuando ya quizás hemos olvidado
el nombre de la calle
donde alguna vez
pudimos
encontrarnos."

Texto: Gioconda Belli, "Abandonados"
Imágenes: Puerto de la Cruz y Parque Nacional del Teide (Tenerife, Canarias)
Música: Lucie Silvas, "Nothing else matters"

Poema



"Oigo incluso cómo ríen
las montañas
arriba y abajo de sus azules laderas
  y abajo en el agua
los peces lloran
  y toda el agua
son sus lágrimas.

Oigo el agua
las noches que consumo bebiendo
y la tristeza se hace tan grande
que la oigo en mi reloj
se vuelve pomos en la cómoda
se vuelve papel sobre el suelo
  se vuelve calzador
ticket de lavandería
se vuelve
humo de cigarrillo
escalando un templo de oscuras enredaderas...

poco importa
poco amor
o poca vida
no es tan malo

  lo que cuenta 
es observar las paredes
yo nací para eso

nací para robar rosas de las avenidas de la muerte. "

Texto: Charles Bukowsky, "Poema"
Imágenes: Parque García Sanabria, Santa Cruz de Tenerife
Música: Elton John, "Sorry seems to be the hardest word"


"Balada del mar no visto, rimada en versos diversos"




No he visto el mar.

Mis ojos
–vigías horadantes, fantásticas luciérnagas;
mis ojos avizores entre la noche; dueños
de la estrellada comba;
de los astrales mundos;
mis ojos errabundos
familiares del hórrido vértigo del abismo;
mis ojos acerados de viking, oteantes;
mis ojos vagabundos
no han visto el mar...

La cántiga ondulosa de su trémula curva
no ha mecido mis sueños;
ni oí de sus sirenas la erótica quejumbre;
ni aturdió mi retina con el rútilo azogue
que rueda por su dorso...
Sus resonantes trombas,
sus silencios, yo nunca pude oír...:
sus cóleras ciclópeas, sus quejas o sus himnos;
ni su mutismo impávido cuando argentos y otros
de los soles y lunas , como perennes lloros
diluyen sus riquezas por el glauco zafir...!

No aspiré su perfume!

Yo sé de los aromas
de amadas cabelleras...
Yo sé de los perfumes de los cuellos esbeltos
y frágiles y tibios;
de senos donde esconden sus hálitos las pomas
preferidas de Venus!
Yo aspiré las redomas
donde el Nirvana enciende los sándalos simbólicos;
las zábilas y mirras del mago zoroastro...
Mas no aspiré las sales ni los iodos del mar.

Mis labios sitibundos
no en sus odres la sed
apagaron:
no en sus odres acerbos
mitigaron la sed...
Mis labios, locos, ebrios, ávidos, vagabundos,
labios cogitabundos
que amargaron los ayes y gestos iracundos
y que unos labios –vírgenes- captaron en su red!

Hermano de las nubes
yo soy.
Hermano de las nubes,
de las errantes nubes, de las ilusas del espacio:
vagarosos navíos
que empujan acres soplos anónimos y fríos,
que impelen recios ímpetus voltarios y sombríos!

Viajero de las noches
yo soy.
Viajero de las noches embriagadas; nauta
de sus golfos ilímites,
de sus golfos ilímites, delirantes, vacíos,
- vacíos del infinito..., vacíos...-Dócil nauta
yo soy.
y mis soñares derrotados navíos...
Derrotados navíos, rumbos ignotos, antros
de piratas...!el mar!
Mis ojos vagabundos
–viajeros insaciados- conocen cielos, mundos,
conocen noches hondas, ingraves y serenas,
conocen noches trágicas,
ensueños deliciosos,
sueños inverecundos...
Saben de penas únicas,
de goces y de llantos,
de mitos y de ciencia,
del odio y la clemencia,
del dolor
y el amar...!

Mis ojos vagabundos,
mis ojos infecundos...:
no han visto el mar mis ojos,
no he visto el mar!

Texto: León de Greiff, Balada del mar no visto, rimada en versos diversos"
Música: Michael Jackson, "Earth song"

"La espera a la luz de la lumbre"



     Distinguir los espacios a los que están sujetas las infraestructuras del cuerpo, sobre los que cada vez existe menos capacidad de maniobra; volver a encontrar el significado del mundo al que pertenecemos, mientras el tiempo devora la carne –acabar de decidir, improvisando, la organización del día aquel que, exacto, se nació; donde la muerte pronunciada o la continuación del deterioro progresivo del cuerpo-.

     La realidad, responsable de las relaciones que se establecen entre la materia y el ser, a veces, endurece al cuerpo; sin embargo, no es momento, ni lugar para cosechar fracasos – la realidad debe de endurecer, no tiene por qué ablandar-.

     Me he reservado para la ocasión:

     no he venido para desempeñar el papel de un bufón, vacío de sustancia;

     he vuelto para interpretar a un ser humano libre, aunque sea a costa de la vida propia.


Texto: Guillermo de Jorge, "La Corporeidad de la Luz" (2007)
Imágenes del vídeo: "Anaga", de Semi
Música: Yann Tiersen, "La valse d'Amelie" (Versión Orquestal)

Legado


Imagen: "No subject..." de lunika

***

Pongo en tus manos mi destino.
Puedes ojearlo, leerlo, estudiarlo, analizarlo, interpretarlo, descifrarlo, descubrirlo, adivinarlo, deletrearlo…


Pongo mi vida en tu yo.
Mi 
tú. 


©B.M.M.C.



Te quiero a las diez de la mañana...


***
     Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.
     Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.
     Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?


Texto: Jaime Sabines "Te quiero a las diez de la mañana"
Imagen: "L'hora blava - La hora azul", de Joan Biarnés (beagle34)

Herido siempre, desangrado a veces...



***

Herido siempre, desangrado a veces
y ocultando mi sangre sin riberas
llevo mis pasos presos entre nieblas

y mis miradas van sobre cipreses.

Aún conservo en las uñas esta sangre
que me dejó la carne de un momento
empapado de lágrimas y miedo

cuando vino a perderse entre mi carne.

Era sólo mi sangre quien llamaba
en medio de aquel valle, de aquel bosque,
y era sólo mi sangre, eran mis voces

las que oían la lluvia sobre el agua.


Imagen: "Herido" de Claudio Passi
Texto: "Herido siempre, desangrado a veces..." de José María Hinojosa

Clasificados


Vendo un “no sé” y un “de nada”,
un “porqué” y un pantalón
un abrigo sin visón
envuelto en su telaraña,
un café y una montaña
un reloj y un diapasón.

Vendo un chalet sin ventanas,
un badajo sin campana,
una nube de algodón;
un ahora sin mañana
una nota, un pentagrama
y un paquete de perdón.

Vendo un abril sin brilada,
un grito y una tonada,
un gallo sin espolón;
un corazón espinado,
un mojito colorado,
y un huevo sin su Colón.

Vendo un alma condenada,
una caja perfumada,
una oreja sin Van Gogh;
una cobaya cantante,
un “por detrás” y un “delante”,
y el muelle de un bandoneón.

Vendo una mano cansada,
unas gafas empañadas,
una falda y un faldón;
una caja de cerillas,
un ramo de maravillas
y un pedazo de canción.

Vendo un teléfono fijo,
las palabras que me dijo,
dos maletas y un avión;
un primero sin segundo,
una mirada sin rumbo,
y una triste ensoñación.

Vendo una pila de abrazos
que me rompió en mil pedazos,
y el golpe que me mató;
una pandemia de llanto,
que volvió mudo mi canto,
y la voz me arrebató.

Vendo la cruz y la cara,
de tu moneda, que es falsa,
y con la que no he de pagar;
la deuda que tengo conmigo,
que te escribí en mi destino,
y ya no te puedo borrar.

Vendo las sopas de letras,
mi diario y las novelas
que he leído hasta el final;
y hasta este clasificado,
que aún no ha sido publicado,
por ninguna editorial.

***

Vendo un aliento cansado
un suspiro entrecortado,
mis lágrimas, mi corazón
y la pena que me atormenta,

[aunque esta ya no está en venta,
porque su dueña...
m
u
r
i
ó]


©B.M.M.C.

Mi corazón no sabe lo que espera...




***
Mi corazón no sabe lo que espera,
pero yo sé que espera todavía...
igual que aquella noche que llovía
y te besé bajo la enredadera.

Tu amor se fue como si no se fuera...
pues algo tuyo vuelve cada día...
y me dejaste la melancolía
de doblar el pañuelo a tu manera.

Esta noche de viento y lluvia fría
quiero pensar que si tu amor volviera...
al dejar de llover, ya no se iría.

Y estoy aquí, bajo la enredadera...
y como aquella noche en que llovía
mi corazón no sabe lo que espera.


Imagen: "Little World", de Luis Eduardo Zamorano Saavedra
Texto: "Mi corazón  no sabe lo que espera", de José Ángel Buesa